A mediados de los sesenta, Francisco Sánchez inició su propio proyecto empresarial con un pequeño negocio de movimiento de tierras.

Fruto de la crisis de finales de los setenta surge un replanteamiento del negocio que permite a la compañía tener la oportunidad de entrar en el negocio de los contratos públicos de resíduos.

La capacidad de adaptación, permite a TMA dar un nuevo impulso de crecimiento introducioendose en la recogida industrial de residuos. Hoy, el 70% del volumen de negocio proviene de esta actividad.

A principios de los noventa, se adquieren pequeños negocios de jardinería, que poco a poco van ganando importancia dentro del negocio. Además de los negocios de jardinería, se crea una nueva actividad para la gestión ambiental del ambiente interior de edificios.

 

Los noventa sirvieron para poner en marcha varios depósitos de residuos industriales y escombros de obra.

Prueba del espectacular crecimiento de la empresa es que al inicio de los ochenta la plantilla era de siete empleados y el volúmen de negocio de unos 50 millones de pesetas, mientras que actualmente, la empresa dispone de cerca de 500 empleados y tiene una facturación de más de 35 millones de euros y la confianza de más de 4300 clientes.